El árbol del “Principito”que crece al revés

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Fuente: Panorama.com.ve

La botánica y los pueblos africanos despejaron todos los secretos del árbol más raro del mundo. El baobab.

Un ejemplar de estos gigantes crece como quiere en el corazón del Jardín Botánico de Maracaibo desde hace 30 años.

Parece sembrado al revés, porque en vez de copas frondosas muestra ramas pasmadas como raíces, y su tallo puede ser tan ancho que para rodearlo con los brazos extendidos se necesitarían, al menos, 12 personas.

El magnetismo de este árbol no ha pasado nunca desapercibido y por muchas razones es el origen de leyendas y objeto de verdadera adoración entre quienes descubren sus secretos.

Es el mismo árbol que despertaba los temores de El Principito, protagonista de la célebre obra literaria del aviador francés Antoine De Saint-Exupéry. Él consideraba que el baobab, tan grande como era, podía colapsar su pequeño planeta si se multiplicaba.

En la Tierra, el baobab es endémico de África. Cuentan que cuando se formaba el mundo, los dioses repartieron semillas entre todos los animales para que las plantaran, pero la hiena fue la última en recibirlas y se molestó tanto que las sembró al revés.

Así explican los pueblos de Senegal, Zimbabwe, Guinea, Madagascar o el sur de Egipto el origen de sus paisajes. El baobab de Maracaibo parece un megalosaurio por todo el tamaño que ha ganado en tres décadas, sin contar el volumen que le falta. Hay registros de baobabs con 5 mil años de antigüedad.

“En realidad llegaron dos baobabs, pero uno alcanzó mayor desarrollo que el otro posiblemente porque accede a más cantidad de agua” cuenta la horticultora y colaboradora del Jardín Botánico desde su fundación, Alicia Ferrer.

Su nombre científico es Adansonia Digitata, por sus hojas en forma de mano, y llegó como intercambio del Kewgarden, en Londres apenas siendo una estaca de 25 centímetros.

Tres veces al año arroja sus frutos, una baya de terciopelo verde repleto de semillas. Al baobab más desarrollado lo acompañan curarires, cabimas y sibucaras, plantas autóctonas de gran porte con propiedades medicinales.

En su interior, el baobab es capaz de acumular entre 6 mil y 10 mil litros de agua y podrá crecer hasta 25 metros. Lo que explica desde Madrid la experta Freya Giudice disipa todas las dudas sobre porqué se le conoce como el “árbol farmacia” del planeta.

“Las hojas, ricas en vitamina C y calcio, se toman en infusión, como antiinflamatorio y febrífugo”.

La pulpa, blanca y esponjosa como el corazón de la baya de cacao contiene aminoácidos esenciales como tiamina (B1), riboflavina (B2) y niacina (B3). Se ha empleado como sustituto de la leche materna, es reconstituyente y ayuda a resolver problemas intestinales.

De las semillas se extrae un aceite hidratante y cicatrizante. “La fruta del baobab tiene un sabor parecido al tamarindo, el jugo posee mucha fibra y lejos de lo que se cree, sus semillas se pueden plantar en materos porque tiene la capacidad de adaptarse al espacio disponible”.

Si va al Jardín Botánico y quiere admirarlo, busque la ruta del cafetín. No dudará en reconocerlo.
Al paso que va el baobab maracucho pronto se levantará entre los araguaneyes y podrá verse, con toda su magestad, desde la vía al aeropuerto.

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2 respuestas a El árbol del “Principito”que crece al revés

  1. frkovich dijo:

    Qué curioso, muy buen artículo!!

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